19 agosto, 2010

'Friday Night Lights': la joya desconocida

La vida no es un juego. Así reza uno de los lemas de cabecera de una de las mejores series que ha dado la televisión en los últimos años. No, probablemente no la conozcas. Igual has oído hablar de ella muy de pasada, pero la realidad es que estoy seguro que es el mejor drama que aún no has visto.


Dicen que mejor lo malo conocido que lo bueno por conocer. En este caso error. Os invito a que por un instante abandonéis lugares de masiva presencia, llámese Laguna Negra o similares, y os vengáis a dar un paseo por ese acogedor pueblo llamado Dillon. Te presento a 'Friday Night Lights'; probablemente, la mejor serie de la actualidad.

Y es que darte una vuelta por Dillon no es muy diferente a darla por los alrededores de tu casa. El pueblo tejano es de todo menos llamativo, su gente tampoco es demasiado especial. Los policías no tienen sueños donde se les revela la identidad de un asesino, los paralíticos no vuelven a andar, y los profesores del instituto no cocinan cristal para después venderlo. En Dillon todo es mucho más mundano, más cercano. La serie desprende realidad por los cuatro costados y calidad por cada uno de sus inexistentes poros y es posible que eso sea lo que hoy en día aún choca en muchos telespectadores.


Sinceramente, no creo que sea casualidad que series como 'Los Soprano' o 'The Wire' (para muchos las dos mejores series de la historia) hayan pasado y aún sigan pasando desapercibidas (ahora algo menos gracias a Internet) para el gran público. Son series cuya trama no es otra que plasmar la realidad, tal y como es, y sin adornos ni fuegos artificiales. Hasta cierto punto, es comprensible que mucha gente que se sienta delante del televisor lo haga para evadirse y ver cosas que va más allá de lo cotidiano, pero es imperdonable que se dejen pasar ese tipo de joyas.

'Friday Night Lights' entra en ese saco, en ese tipo de serie. Habiendo visto solo hasta el segundo capítulo de la segunda temporada, puedo decir que no es llamativa, no es efectista, no recurre a cliffhangers ni falta que le hace. La serie, creada por Peter Berg es una adaptación de la película homónima que dirigió y escribió él mismo en 2004. No he visto el film protagonizado por Billy Bob Thornton, pero no he oído ni leído a nadie que haya dicho que la hermana mayor es de una calidad superior a su hermana televisiva.



En la serie no tiraron de un cast conocido para que esta saliera adelante. Protagonizada por los enormes Kyle Chandler y Connie Britton (ambos son candidatos al Emmy este año), dando vida al fenomenal matrimonio Taylor, la serie queda secundada de forma insuperable por un conjunto de actores jóvenes que parecen tocados por una varita mágica. Desde Zach Gilford, que da vida al tímido e inseguro Matt Saracen, pasando por Taylor Kitsch, el rebelde del equipo y Scott Porter, en la piel de Jason Street, el malogrado QB1 del equipo, hasta el genial Gaius Charles, el fiestero y talentoso Smash Williams.

Eso en el apartado masculino. El femenino no se queda atrás, encabezado por Minka Kelly, una actriz realmente sobresaliente, o Aimee Teegarden, la pequeña de los Taylor, cuyo trabajo también es digno de admirar. Y no es fácil, no es fácil encontrarse con un reparto donde predomina la juventud y que a su vez sea tan capaz de sacar una serie adelante, y aún más con la maestría que lo hacen. Pueden parecer exageradas mis palabras, pero ese cast (junto con los guionistas, claro está) ha conseguido que por primera vez en la historia, una serie (sobre) adolescente sea una obra de arte.


Hay que decir una cosa, que nadie se engañe, esta serie no trata sobre un equipo de instituto de fútbol americano. ¿Qué quiere decir eso? Pues que todos los tópicos que estábais pensando es mejor que lo borréis de vuestra mente. Dicho deporte, que todo hay que decirlo, no me gusta nada, es solo una vía para contarte la historia de unos personajes. Simplemente eso. 'FNL' es una serie de emociones, de sentimientos a flor de piel. Esta sería una de las definiciones más acertadas desde mi punto de vista. Y un servidor es la prueba de que aunque no tengas ni idea del deporte en cuestión, ello no te imposibilitará de que disfrutes la serie al cien por cien. Esa vía de la que antes hablaba sirve para adentrarse en historias reales, sinceras, escritas e interpretadas con un cariño difícil de encontrar en otra serie, y es que, por si ya no era suficiente, ahí va otro dato que demuestra el talento del reparto: todos ellos tienen libertad para improvisar cuando ven que son capaces de aportar algo a su personaje y a la situación en la que están. Realmente admirable.

Otro de los puntos fuertes, quizá uno de los que más para un servidor, es el aspecto técnico de la serie, en especial la dirección. 'Friday Night Lights' es una serie donde cada segundo se rueda cámara al hombro, y eso, que a priori puede resultar un problema, esta serie lo que hace es, una vez más, convertirlo en un punto a su favor. Todo ello acompañado de una fotografía, una iluminación y un sonido realmente artístico y especial. ¿He dicho sonido? No me puedo despedir sin hablar de la banda sonora de la serie. Nunca me lo perdonaría.


La BSO es otra de las cosas que comparte con la película. Principalmente, como música instrumental, no encontraremos con el genial grupo Explosions in the Sky, un conjunto americano cuya música rockera basan del todo en los instrumentos, nada de voz. La verdad es que si ya le tenía que agradecer cosas a 'FNL', el que haya hecho que descubra a este grupo ha sido ya lo máximo. Sin dudas, no hay una música más adecuada para la serie. Imágenes y sonidos se funden en uno para que vayamos bien acompañados en este melancólico e inolvidable paseo por lo más profundo de Dillon, ese pueblo cogido de la mano de Dios donde todas las ilusiones y esperanzas se depositan en un lugar, en un tiempo. Recordad, no dejéis pasar la oportunidad de inmiscuiros en un lugar donde la palabra "americanada" sale abofeteada escena tras escena. Espero que nos veamos pronto por allí, iluminados por las mágicas luces del viernes noche.

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